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jueves, 14 de julio de 2011

Madrid, capital de España, saca los libros a la calle



Pasajes de obras de literatos como Mario Vargas Llosa, Gloria Fuertes o Ernesto Sábato darán el salto al transporte público madrileño en la campaña “Libros a la calle”, que distribuirá un total de 21.000 láminas (6.000 en autobuses, otras 6.000 en Cercanías y 9.000 en los vagones del Metro de Madrid).

La propia presidenta regional, Esperanza Aguirre, ha sido la encargada de colocar la primera decena de láminas en el vagón que la ha llevado desde la estación de Las Rosas, en la línea 2, hasta la Puerta del Sol.

Allí ha explicado que el objetivo de la campaña pasa por acercar los libros a uno de los entornos cotidianos de los ciudadanos, el transporte público, de forma que, durante los trayectos (uno de cada tres lectores madrileños lee allí) se sientan atraídos por los fragmentos expuestos y después busquen el libro de los que proceden.

"Qué sabré yo si este muñón que es el poema que te ofrezco, da mucha angustia. Cuando pienso en los espesos emparrados de racimos que son pies y manos de cera sucia, que se apiñan en los muros de las ermitas, me trastorno y me da miedo que esa un exvoto grasiento lo que de doy como poema", dice el 'Poema Inacabado' de Gabriel Ferrater, una de las láminas de la campaña, que además, como ha destacado la propia Aguirre, incluye la traducción en catalán.

A este texto se unen otros de autores recientemente fallecidos como Ernesto Sábato o Maria Elena Walsh y sus respectivas obras 'España en los diarios de mi vejez' y 'El reino del revés'. También está presente Pablo Neruda con 'Cómo era España', el último premio Miguel de Cervantes -Ana María Matute- con 'El olvidado rey Gudú' o el Premio Nobel de Literatura -Mario Vargas Llosa- con 'La ciudad y los perros'.

También están presentes en esta campaña Gloria Fuertes, Manuel Vicent, Mercè Rodoreda, Enrique Jardiel Poncela, Carlos Fuentes, Juan Goytisolo o Álvaro Pombo.

La iniciativa parte de la Asociación de Editores de Madrid en colaboración con la Comunidad de Madrid, el Ministerio de Cultura y el Centro Español de Derechos Reprográficos y se enmarca dentro del Plan de Fomento de la Lectura puesto en marcha por el Gobierno regional en el año 2007./Europa Press/LIVDUCA

miércoles, 8 de junio de 2011

Muere en Francia el escritor español Jorge Semprún, una memoria del siglo XX



Jorge Semprún ha muerto en París este martes, según han informado fuentes próximas a la familia. Tenía 87 años. Con él se pierde para siempre parte de los recuerdos del preso número 44.904, su matrícula en Buchenwald, el campo de concentración alemán en el que vivió deportado entre los 20 y los 22 años. Semprún construyó su obra literaria con los fragmentos de su propia memoria y en ella queda, pues, el recuerdo de los hechos y de los sentimientos de una vida marcada a fuego por todas las barbaries modernas.

Con él, sin embargo, desaparece un recuerdo que no cabe en los libros: el del olor a carne quemada. Lo dijo él mismo en 2000, en una entrevista. Lo que más le preocupaba del porvenir era esa precisa memoria: "Están desapareciendo los testigos del exterminio. Bueno, cada generación tiene un crepúsculo de esas características. Los testigos desaparecen. Pero ahora me está tocando vivirlo a mí. Aún hay más viejos que yo que han pasado por la experiencia de los campos. Pero no todos son escritores, claro. En el crepúsculo la memoria se hace más tensa, pero también está más sujeta a las deformaciones. Luego hay algo... ¿Sabe usted qué es lo más importante de haber pasado por un campo? ¿Sabe usted qué es exactamente? ¿Sabe usted que eso, que es lo más importante y lo más terrible, es lo único que no se puede explicar? El olor a carne quemada. ¿Qué haces con el recuerdo del olor a carne quemada? Para esas circunstancias está, precisamente, la literatura. ¿Pero cómo hablas de eso? ¿Comparas? ¿La obscenidad de la comparación? ¿Dices, por ejemplo, que huele como a pollo quemado? ¿O intentas una reconstrucción minuciosa de las circunstancias generales del recuerdo, dando vueltas en torno al olor, vueltas y más vueltas, sin encararlo? Yo tengo dentro de mi cabeza, vivo, el olor más importante de un campo de concentración. Y no puedo explicarlo. Y ese olor se va a ir conmigo como ya se ha ido con otros". Hoy esas palabras son más ciertas que nunca.

Cabría reconstruir los momentos clave de la vida del escritor leyendo cronológicamente una serie de libros que no fueron escritos respetando ese orden: la adolescencia en el exilio de la Guerra Civil (Adiós, luz de veranos...), la resistencia antinazi y la experiencia de Buchenwald (El largo viaje, Viviré con su nombre, morirá con el mío, Aquel domingo y, sobre todo, La escritura o la vida), la expulsión del Partido Comunista de España (Autobiografía de Federico Sánchez) o el periodo como ministro de Cultura en la segunda legislatura de Felipe González (Federico Sánchez se despide de ustedes).

Nieto por parte de madre del político conservador Antonio Maura, presidente del Gobierno con Alfonso XIII, Jorge Semprún nació en Madrid el 10 de diciembre de 1923. Su madre murió antes de que él cumpliera ocho años y, con la Guerra Civil, todos los hermanos marcharon a La Haya para reunirse con su padre, embajador de la República en los Países Bajos. El futuro escritor comenzaba así un exilio que ha durado toda su vida.

Si el descubrimiento de Levinas le valió su primer premio extraordinario de filosofía, el compromiso político le hizo ingresar en el Partido Comunista de España en 1942. Un año más tarde fue detenido como miembro de la Resistencia antinazi, torturado y deportado al campo de concentración de Buchenwald. Allí se libró de la muerte probable que esperaba a los intelectuales cuando fue inscrito como estucador en lugar de como estudiante. Su conocimiento del alemán, una obsesión de su padre, le ayudó también a sobrellevar los dos años que pasó con el triángulo rojo y la S de Spanier (español) en el pecho.

Francia rinde homenaje a Jorge Semprún

Sarkozy afirma que el escritor fallecido anoche "eligió el francés como patria"

Francia ha despertado hoy pendiente del recuerdo de Jorge Semprún, fallecido en su casa de París anoche. Las radios, las televisiones y las páginas webs de los principales periódicos franceses evocan sin parar la inmensa talla literaria y moral del escritor, su recorrido vital y su figura inacabable como testigo del siglo.

Nicolas Sarkozy, en un comunicado emitido por el Elíseo, rinde homenaje "a esta figura tutelar entre los escritores del siglo XX". "A través de su talento multiforme de novelista, memorialista, poeta y guionista ha contribuido, de forma decisiva, a la comprensión de los mecanismos de los totalitarismos".

El presidente francés recuerda la relación estrecha con Francia de este escritor español exiliado en París desde 1939 y que escribió casi toda su obra en francés : "Eligió por patria el francés, como Casanova, Cioran o Beckett. Era un francés de adopción para el que la plaza del Panteón constituía el centro del universo, una figura familiar en Saint-German-des-Prés, uno de las últimas grandes personalidades de una época trágica pero deslumbrante de la historia literaria de nuestro país".

Por su parte, el ministro de Cultura francés, Frédéric Mitterrand, por medio de otro comunicado, se refiere a Semprún como a un "escritor mayor" y como "uno de los más hermosos ejemplos de pensador comprometido con el ideal europeo".

Pero no solo ha habido reacciones oficiales. Por las radios y las televisiones francesas han desfilado amigos artistas, amigos a secas, escritores famosos o menos famosos que conocieron a Semprún desde hacía muchos años. Bernard Pivot, el presentador de programas literarios más famoso de Francia, recordaba hoy en una emisora de radio que Semprún "como todos los grandes escritores, se ocupó del tema del tiempo, y acomodó su memoria a su literatura y su literatura a su memoria".

Fue en uno de estos programas de Pivot donde Semprún, hace años, recordó por qué, al llegar a Fancia, con 15 años, se había lanzado a aprender francés con tanta devoción : "Porque percibía cierto racismo en Francia hacia esos rojos, combatientes del ejército derrotado". Y por qué había decidido escribir en francés: "Porque la lengua francesa es admirable. Porque descubrir a Gide o Baudelaire constituyó una auténtica revelación para mí".

En los reportajes y perfiles que se suceden en los medios de comunicación se evoca su lado francés, pero también su indisoluble raigambre española y se recuerda que jamás quiso renunciar a la nacionalidad española, circunstancia que le privó de haber ingresado en la Academia Francesa de la Lengua.

El cineasta franco-griego Costa Gavras, otro exiliado en Francia, amigo de Semprún, con el que colaboró en varios guiones, recordaba hoy su amor doble a Francia y a España, lo que le impidió, a la vez, "ser profundamente francés o español". Este cineasta, que habló con Semprún muchas veces de su paso por el campo de concentración de Buchenwald, asegura que la estancia del escritor allí significó "a la vez habitar un infierno y una verdadera escuela de vida". El mismo Semprún, en una entrevista concedida a este periódico en 2001, recordaba que una vez un amigo francés le había preguntado -como tantas veces tantos otros- qué era en realidad, si español o francés. Él se limitó a responderle : "Soy un deportado de Buchenwald"./Javier Rodríguez Marcos/Antonio Jiménez Barca/LIVDUCA

jueves, 26 de mayo de 2011

POR MANOLO Y POR EL PLACER DE JUGAR : Eduardo Galeano




* Palabras del escritor uruguayo al recibir el Premio Internacional de Periodismo Manuel Vázquez Montalbán, otorgado por la Fundación Fútbol Club Barcelona y el Colegio de Periodistas de Catalunya, ayer 25/05/11, en el Palau de la Generalitat de Barcelona.

"Quiero dedicar este premio a la memoria de Josep Sunyol, el presidente del Barça que en 1936 fue asesinado por los enemigos de la democracia.

Y también quiero rendir homenaje a los deportistas peregrinos, que un año después, en 1937, encarnaron la dignidad, malherida pero viva, de toda España. Me refiero a los jugadores del Barça, que en 1937 recorrieron los Estados Unidos y México, disputando partidos de fútbol en beneficio de la República, y a la selección de jugadores vascos, que hizo lo mismo en varios países europeos.

Por ellos me emociona recibir este premio, por ellos y también por los jugadores del Barça de nuestros días, dignos herederos del Barça de aquellos años: este premio que, por si todo eso fuera poco, lleva el nombre de mi entrañable amigo Manolo Vázquez Montalbán.

- - Con él hemos compartido varias pasiones.

Futboleros los dos, y los dos zurdos, zurdos para pensar, creímos que la mejor manera de jugar por la izquierda consistía en reivindicar la libertad de quienes tienen el coraje de jugar por el placer de jugar en un mundo que manda jugar por el deber de ganar. Y en ese camino hemos intentado combatir los prejuicios de mucha gente de derechas, que cree que el pueblo piensa con los pies, y también los prejuicios de muchos compañeros de izquierdas, que creen que el fútbol tiene la culpa de que el pueblo no piense.

- - -

También nos identificamos, Manolo y yo, en el placer de la ironía y la risa franca y todas las formas del humor, en nuestras maneras de decir lo que pensamos y lo que sentimos, en los artículos y en los libros y en las charlas de café. Porque no son dignos de confianza los solemnes caballeros, ni las damas ejemplares, que no son capaces de tomarse el pelo; y ni Manolo ni yo confundimos el aburrimiento con la seriedad, como también ocurre con otros colegas de ideas políticas parecidas a las nuestras.

Y conste que no hablo en tiempo presente por error ni por descuido, sino porque fuentes bien informadas me han asegurado que la muerte no es más que un chiste de mal gusto.

- - -

Y otro espacio compartido, muy importante para los dos: la reivindicación de la buena comida como una celebración de la diversidad cultural.

Bien decía Antonio Machado que ahora cualquier necio confunde valor y precio, y aquel ahora del poeta es también nuestro ahora, porque lo mismo ocurre en nuestros días.

La mejor comida no es la más cara y bien lo ha dicho Manolo, que más bien ocurre que la comida más cara no es más que una trampa engañabobos.

Y yo también creo, como él, que el derecho a la autodeterminación de los pueblos incluye el derecho a la autodeterminación de la barriga. Y es más que nunca necesario defender ese derecho, más que nunca, en estos tiempos de obligatoria macdonaldización del mundo, cada vez más desigual en las oportunidades que brinda y cada vez más igualador en las costumbres que impone.

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Y hasta aquí llegué. Porque yo sé que cuando bebo demasiado corro el grave riesgo de decir estupideces, y yo quise alzar estas palabras como si fueran copas de vino, un buen vino tinto de por acá, para brindar con Manolo y por Manolo: una manera de beber por la dignidad humana y por la solidaridad, por el placer de jugar y la alegría de ver jugar cuando se juega limpiamente, por la alegría de estar juntos y por el pan y el vino compartidos, por los soles que cada noche esconde y por todas las pasiones, a veces dolorosas, que dan rumbo y sentido al viaje humano, al humano andar, al vent del món.

FUENTE: Nota de contratapa del diario Página 12 de Buenos Aires,Argentina. Fecha: 25 de mayo de 2011/LIVDUCA

lunes, 10 de enero de 2011

Cambios en la manera de escribir y de hablar



Luis Pedro Barcia, presidente de la Academia Argentina de Letras, habla de los cambios en la manera de escribir y hablar.

Lejos de cualquier tipo de acartonamiento, Barcia explica los cambios en la ortografía castellana, rescata el rol del jardín de infantes y destaca el aporte de los medios escritos para la puesta en valor del lenguaje

Buceador de la cultura. Barcia opina que la amenaza para la lengua no proviene de los medios de comunicación, sino de las falencias del sistema educativo.

“El riesgo de un lenguaje no es la vulgaridad sino la pobreza. La vulgaridad se descarta sola, pero un ciudadano que no tiene palabras para expresar lo que piensa, lo que siente, o para reclamar lo que quiere, es un ciudadano de segunda. Es un discapacitado verbal”. Luis Pedro Barcia habla con la vitalidad del que dice algo por primera vez. Sin embargo, la lengua, con sus desarrollos y sus riesgos, es uno de sus temas recurrentes, al que dedicó ensayos, artículos y publicaciones.

“Pero no se confunda –advierte–, el problema para la lengua no son los medios de comunicación, como muchos podrían pensar; el problema está en la educación y hace varios años que el sistema no funciona”.

Doctor en Letras, lingüista, profesor e investigador universitario, presidente de la Academia Argentina de Letras y miembro correspondiente de la Real Academia Española, Barcia es antes que nada un buceador inclasificable de la cultura argentina. De esa cultura que tiene su punto de partida, acaso más que su fin, en el habla cotidiana, en la palabra dicha.

–Si el sistema educativo falla a la hora de la enseñanza del lenguaje, ¿dónde aprendemos a hablar?

–En casa. Queda la esperanza del jardín de infantes, que es donde se mantiene el mejor nivel de educación en nuestro país.

–¿Sólo ahí?

–La escuela ha dejado de lado la oralidad y eso es un error, porque lo que hacemos durante gran parte del día es hablar, mucho más que escribir. Además, el jardín de infantes es un ámbito en el que se mantiene y se satisface la importancia de la pregunta en la enseñanza. Desde la escuela primaria en adelante, hasta la universidad, el alumno tiene pocas posibilidades de preguntar, ya que el que tiene todas las preguntas como factor de poder es el docente.

–¿La televisión constituye una amenaza para el buen lenguaje?

–Si pensamos en programas como los de (Marcelo) Tinelli o los que se ocupan de los chimentos de la farándula, podría ser cierto, porque no aportan nada. Sin embargo, en los programas periodísticos, por ejemplo, se producen conversaciones de nivel culto.

–¿También en los de periodismo deportivo?

–Bueno, nuestro periodismo deportivo fue el mejor de Hispanoamérica desde el punto de vista lingüístico, pero hoy vemos que ha cambiado bastante. Eso es algo para lamentar.

–¿Cómo juzga el lenguaje de los diarios?

–Los diarios en general tienen un buen nivel de expresión escrita.

–¿Y la radio?

–La radio es la primera que lanza las innovaciones del lenguaje, por eso es la más peligrosa. En general, veo que, sobre todo por la tarde, hay cierto desborde del lenguaje hacia la vulgaridad, que se refleja en menor medida en la mañana. Pero no se trata de demonizar a los medios, sino asistirlos para que mejoren.

–¿Podrían ser el chat y los mensajes de texto otra amenaza a la buenas maneras lingüísticas?

–La norma general indica que cuando un hablante maneja bien el sistema de la lengua en lo oral y en lo escrito, puede chatear omitiendo lo que quiera y alterando lo que le parezca sin problemas, siempre que del otro lado lo entiendan, porque cuando tenga que escribir bien, sabrá hacerlo. El problema es un pibe, discapacitado verbal por falta de educación, al usar abreviaturas, omisión de mayúsculas, falta de concordancias, por ejemplo, lo que hace es ratificar su limitación. Cada tribu electrónica tiene sus abreviaturas, por lo que no hay abreviaturas generales, sólo parciales. Es decir que no hay una lengua “del chat”, “del celular” o “del tuit”. Es la lengua “en el chat”, “en el celular”, “en el tuit”, que se puede deformar más o menos respecto de la norma culta. Por estas vías no habrá cambios en la lengua, porque se trata de cuestiones individuales que no están generalizadas.

–Entonces, ¿cuáles son los factores que más influyen en el cambio de la lengua?

–Sin lugar a dudas los usos y costumbres, pero hablamos de usos afirmados en la gente de nivel culto, a quienes se toma como referencia.

–¿Cómo se determina ese nivel culto?

–Es la gente de una formación media superior, escritores o periodistas de calidad. Las academias, en general, atienden al uso calificado y lo toman como referencia. Por ejemplo, la norma culta argentina adoptó el voseo y el ustedeo. Cuando usted escriba esta nota no utilizará el “tú” ni el “vosotros”, seguramente apelará al “ustedes” y al “vos”. El voseo, que entre nosotros se consideró alguna vez una forma descalificativa y vulgar, fue utilizado por Borges, por ejemplo, entre otros escritores. Llevamos a tal nivel esta elección que, cuando la Comisión de Liturgia de la Iglesia me consulta por carta acerca de cómo hacer con el misal diario, no tuve duda en recomendarles que usaran “ustedes” en lugar de “vosotros”. La gente culta de nuestro país habla de una manera y eso para nosotros es ley.

Tan verborrágico como preciso en su exposición, Barcia es de los que prefiere desacralizar las cuestiones del lenguaje, al que, sin embargo, no duda en definir como uno de los más poderosos calificadores sociales.

La ortografía razonada. “La ortografía tiene un poder muy grande –asegura–, porque tanto se machaca en la enseñanza respecto de la corrección para escribir, que su mal uso es una forma de descrédito social. Podés perder un trabajo si en tu currículum hay una falta de ortografía”.

La reflexión viene a cuento a partir de Ortografía de la Lengua Española, el manual que recientemente presentó la Real Academia Española. Se trata de un volumen de más de 800 páginas, en el que se exponen los buenos modos para la escritura, con los cambios dispuestos por las 22 academias de la Lengua de América, Filipinas y España, reunidas en Guadalajara en noviembre último.

“Es algo así como una ortografía razonada –explica Barcia–, en la que cada nueva ley, cada nueva afirmación, viene acompañada de los fundamentos y explicaciones correspondientes para que el lector sepa a qué responde. Está escrito en un estilo muy llano y sin tecnicismos. De hecho, si aparece alguno, se lo explica para que se lo pueda comprender sin dificultad”.

“La oralidad se impone a la escritura, por eso las palabras con doble vocal serán simplificadas. Por ejemplo: ‘contraalmirante”, será ‘contralmirante’ y ‘reelección’ será ‘relección’”, explica Barcia.

“Así en todos los países de habla hispana; excepto en Córdoba, claro, porque a ustedes les encanta alargar las vocales”. Enseguida deja lugar a una sonrisa amplia que busca la complicidad del cronista.

Encontrar quien rinda homenaje con buen humor a la tonada cordobesa es frecuente; con la ortografía sucede mucho menos.

“La regla tiene excepciones en los casos en que se confunda el significado, por ejemplo, ‘antiilegal’. Si le saco una i queda ‘antilegal’, es decir lo contrario de lo que quería decir”, precisa Barcia, esta vez dentro de la formalidad de su investidura.

–Los anticipos de este diccionario, por ejemplo, la supresión de los grafemas ch y ll, causaron algún revuelo en la opinión pública...

–Es muy interesante lo que ocurrió a partir de la precipitada información por parte de la Real Academia Española respecto de las novedades en la ortografía. Creo que fue beneficioso para que algo tan ingenuo, casi una Cenicienta de la gramática, como la ortografía, fuera puesta en los medios al lado de las noticias importantes. Eso nos dio la posibilidad de articularnos con los medios para mejorar esa información.

–¿La ortografía es importante porque sale en los diarios?

–La ortografía es uno de los tres grandes cánones en los que se apoya la difusión de la lengua.

– ¿Cuáles son los otros dos?

–Uno es la gramática, que el año pasado tuvo un volumen monstruoso de cinco mil páginas, con distintas reducciones para usos más básicos. Ese fue un trabajo interesante, porque, por primera vez, todas las academias elaboraron una gramática en conjunto, sin el dictamen de la Real Academia Española. El otro canon es el diccionario, que hasta ahora fue Diccionario de la Real Academia Española, pero que a partir de 2013 será obra colectiva de las academias de América, Filipinas y España. La política panhispánica de la Real Academia Española advirtió que de 10 hispanohablantes, nueve son hispanoamericanos, por lo que ya no es posible pensar que la referencia de la lengua pasa por Madrid.

–¿No existirá más el temible diccionario de la RAE?

–Posiblemente se llame Diccionario de las Academias de la Lengua.

La buena pronunciación. “Algunos de los cambios propuestos no son nuevos. Por ejemplo, llamar ye a la y griega, cosa que está aceptada hace más de 30 años e incorporada en muchos planes de enseñanza primaria del país, pero que no está del todo impuesta”, advierte Barcia, y se extiende sobre las diferencias entre la b, que dejó de llamarse be larga y es sólo be, y la v que ahora es uve.

–Más que con la ortografía esto tendría que ver con el modo de nombrar las letras.

–Tal vez en Hispanoamérica, donde no tenemos diferenciación fonética. Pero en España, la v o la b son una indicación visual útil para la buena pronunciación.

–También acá nos evitamos el problema de diferenciar la zeta de la ese...

–La zeta tuvo cuatro nombres en España: ceda, zeda, ceta y zeta. Ahora se adoptó únicamente zeta.

–Respecto a los acentos, ¿cuáles fueron los cambios?

–Se discutió mucho sobre los acentos y se llegó al acuerdo de no colocar el tilde del acento a “solo” cuando reemplaza a solamente, es decir, en función de adverbio, porque ya como adjetivo no lleva acento. La indicación es que no deberían acentuarse, pero si al usuario le parece que podría haber ambigüedad de significados, puede acentuarlo. Lo mismo sucede con los pronombres demostrativos “este” y “esta” y en monosílabos con diptongo como “guion”, “sion” y “truhan”. Por otro lado, a la expresión “ex”, se la estimaba como una preposición, en cambio es un prefijo; como “pro”, por eso tiene que ir pegado a la palabra principal que modifica. Entonces “Ex presidente” debería ser “expresidente”.

–¿Existen estimaciones de cuánto tiempo llevará asimilar estos cambios?

–Para estas transformaciones la indicación es libertad en el presente, unidad en el futuro. Es decir, que se recomienda moverse con libertad, pero buscando en el tiempo llegar a una unificación de criterios. De hecho, el objetivo es que las academias de Letras de cada país se pongan de acuerdo con los correspondientes ministerios de Educación para sugerir cómo implementar la transmisión de estos cambios, con la esperanza de que para 2012 estén básicamente aceptados.

–¿Hay indicaciones respecto al uso de palabras extranjeras?

–Sí, las palabras extranjeras se escriben en letra cursiva, que yo prefiero llamar bastardilla, para indicar con claridad que no pertenecen a nuestra familia.

–¿Es recomendable la españolización de un término extranjero?

–En tanto se pueda.

–¿Cómo se determina si se puede o no?

–Se puede castellanizar un término cuando en nuestra lengua no hay una palabra equivalente en su sentido. Si usted tiene el término “auspiciantes”, ¿para qué va a usar sponsor o su españolización “espónsor”? Es distinto el caso de scanner , por ejemplo, que se puede adaptar: escáner y el verbo escanear. Yo estoy proponiendo el término “tuitear”, respecto al uso del Twitter; fonéticamente está bien y es económico. Le digo un caso ridículo: los españoles quisieron adaptar “whisky” y llamarlo “güisqui” ¿Qué pasó? Aparecieron los chistes que decían que no era lo mismo tomar un “whisky” que un “güisqui”.

–¿Es “fútbol” o “balompié”?

–Nosotros adoptamos “fútbol” y los españoles lo llaman “balompié”, del mismo modo que nosotros adoptamos “mouse” para nombrar el adminículo que nos permite manejar la computadora y ellos lo traducen “ratón”.

–Pero podríamos escribir “maus”...

–Creo que ese término no sería fácilmente aceptado, porque en castellano son pocas las palabras que terminan en “us”. Fíjese que el uso ha transformado “eucaliptus” en “eucalipto” y “tifus” en “tifo”.

–¿Los latinismos también se castellanizan?

–Sí, votamos para que se haga así. Sobre todo porque había casos de hibridación, como “quórum”, que en el diccionario de la Real Academia figuraba con q y con acento. Ahora se escribe “cuórum”.

–Otro caso es el uso de la q.

–La q no existe como sonido independiente, sino que va asociada a la u. Muchas veces se escribe “Iraq” y esto responde a una transcripción que hacen las agencias de noticias inglesas. Lo correcto sería escribirlo con ‘k’ al final. Y Qatar debería ser Catar. La lengua castellana es una de las más simples en escribir, porque se escribe como suena.

–Hablando de sonidos ¿qué pasó con la ‘ch’ y la ‘ll’?

–Fueron sacadas del abecedario como letras independientes, lo que no significa que los sonidos que representaban puedan lograrse combinando la c con la h y la l con otra l. En realidad, la ch y la ll nunca existieron concretamente, sino que fueron inventadas en 1803, cuando se hacía la cuarta edición del diccionario de la Real Academia Española. Esto duró hasta 2001.

Con los medios. Aunque el tránsito hasta su oficina esté emperifollado por los retratos severos de académicos históricos, con sus connotaciones de eternidad, basta un minuto de conversación con Barcia para diluir ciertos prejuicios que se mantienen acerca de las academias. “No hay un académico que tenga relación con los medios tanto como tengo yo –asegura–. Lo hago porque entiendo que ahí está el futuro de la docencia, sobre todo si logramos que los medios adopten gradualmente lo que llamo las tres C: corrección, concisión y claridad. Se trata de ser simple, con eso es suficiente. Tenemos que seducir a los medios para que se dejen asesorar por las academias.

–¿Existe tradición al respecto?

–No. Tal vez, porque en el imaginario popular los académicos son unos tipos que aparecen censurando y señalando con el dedo los errores ajenos sin moverse demasiado de sus lugares. Los académicos suelen descalificar a los medios, pero yo soy distinto: veo mucha televisión, me meto continuamente en Internet, manejo mi correo electrónico, mi Twitter. Soy un inmigrante digital, algo que no es habitual.

–¿Cómo se consideran los regionalismos dentro de la norma culta que usted citaba anteriormente?

–Tenemos respeto por los regionalismos. De todas maneras, el número de coincidencias es muy pero muy superior al de los matices regionales. A medida que baja en el nivel social, aumentan las diferencias del lenguaje y se pierde unidad. Por ejemplo, para la palabra “pene” existen más de 20 acepciones, pero si en un nivel superior usted dice “ganso”, es posible que no lo entiendan en todos lados como si dijese “pene”.

–¿De qué manera se respetan los regionalismos?

–Hay un diccionario de argentinismo que registra las voces que en España no se usan. Ahí tenemos la defensa de las diferencias. Acabamos de publicar un diccionario fraseológico que tiene por objetivo mostrar 14 mil expresiones que en España no se usan, desde “Andá a cantarle a Gardel”, hasta “No quiero más lola”. Y tenemos un proyecto de rescatar las distintas tonadas del país.

–¿Cómo es eso?

–Grabar y clasificar las tonadas de las distintas zonas del país. Un trabajo de relevamiento que nos ayudaría a rescatar una identidad que de otra manera se iría perdiendo.

–¿Dónde se habla el mejor español?

–Alguna vez se decía que en Colombia, pero me temo que lo decían los españoles porque era el lenguaje que más se asemejaba al de ellos. En estos momentos, no es posible decir que se habla un mejor español en Catamarca que en Buenos Aires, en México que en Guatemala. En este sentido, cada región tiene su nivel culto. No hay una norma monocéntrica, sino policéntrica. La globalización del español es importante, pero es necesario estar atentos al peligro que esto implica, por ejemplo, la pérdida de los rasgos nacionales./Santiago Giordano/LIVDUCA